lunes, 8 de marzo de 2010

infancia de bolivar

INFANCIA DEL NIÑO SIMON
La Familia Bolívar
El primer Bolíbar llegó a Venezuela cambió la b por V. Llevaba aquel Bolívar el mismo nombre de pila del futuro libertador Simón y era señor de Remetería.
El año de 1.557 este primer Simón Bolívar llega a Venezuela trae con el relevantes virtudes y talentos y se convierte en Procurador y comisionado. Se dedico a las labores agrícolas y de gobierno. Los Bolívar se desempeñaron entre los descendientes del procurador Bolívar: Antonio Bolívar y Rojas Conigider y Justicia mayor de los Valles de Aragua. Luis de Bolívar y Rebolledo, Alcalde de Caracas, Juan de Bolívar y Martínez de Villegas, capitán de Infantería, Teniente de Capitán general y también justicia Mayor de Aragua corregidor de San Mateo y fundados de San Luis de Cura. Hijo de este último fue el Coronel Juan Vicente de Bolívar y Ponce Jaspes y Montenegro, Marqués de San Luis, señor de Aroa, Coronel perpetuo y opulentisimo propietario venezolano, padre del futuro libertador.
El libertador heredó de los Bolívar una recia estirpe de hombres emprendedores y luchadores que contribuyeron al progreso y desarrollo de la Provincia de Caracas.
La Familia Palacios
El origen de la familia Palacios se remonta a la zona de Miranda situada en Castilla de vieja. Los antepasados Castellanos de Simón Bolívar se dedicaron a la carrera de las armas y ocuparon puestos importantes. Los Palacios tuvieron posiciones destacadas en el proceso de conquista y colonización del territorio venezolano. El abuelo del Libertador procreó 11 hijos e hijas, una de ellas era su hija Doña María de la Concepción, dama culta y refinada.
Familia Blanco
Los Blanco también desempeñaron altos cargos en el gobierno, como gobernantes y regidores y aportación de sus hombres jóvenes a la lucha por la Independencia. El Libertador Simón Bolívar heredó hidalguía y la vocación por las armas.
La Familia Bolívar y Palacios
Simón Bolívar procedía de familias tradicionales de la sociedad caraqueña. Los antepasados del libertador tuvieron destacadas participaciones, en el desarrollo político, económico y social de la vida colonial. Los padres del Libertador descendieron de Capitanes, General, Alcaldes, procuradores, regidores y gobernadores. Sobre la estirpe de los poderes del Libertador y hace referencia el siguiente texto del Salvador de Madariaga:
"Tanto la estirpe paterna como materna, los Bolívar como los Palacios aportaban a la familia del Libertador tradiciones de riqueza de bienestar y de poder social"
Ni un sólo momento desde que llega a Venezuela Simón Bolívar en 1.587, se eclipsan los antepasados del Libertador de los círculos dirigentes del país; y casi siempre había por lo menos uno en el Cabildo. Los Bolívar Palacios tenían una de las fortunas más cuantiosas de la Provincia. Los Bolívar Palacios eran dueños de las minas el Cocorate en Aroa y de los Hatos El Tocumo y El Limón. Tenían casas en la Guaira y Caracas numerosos esclavos y árboles de Cacao en San José y los Valles de Tuy en Yare.
Su padre fue el Coronel Juan Vicente Bolívar y Ponce, nacido en la Victoria, el 15 de Octubre de 1.726 y su madre, Doña María Concepción Palacios y Blanco, nacida en Caracas el 9 de Diciembre de 1.758; ambos se casaron el primero de Diciembre de 1.775 en la ciudad de Caracas. El tenía 47 años de edad y ella apenas 15 años. Perteneciente ambos a la más rica nobleza criolla. Don Juan Vicente Bolívar y Ponce, es el tipo clásico, criollo venezolano. Rico y opulento propietario, pasa su vida entre amenas lecturas, la inspección de sus herencias, cacerías y paseos a caballo, deberes religiosos y compromisos sociales. También fue un hombre ilustrado y liberal, y en tiempos de la colonia, llegó a ser jefe del Batallón de Aragua y Coronel de la Milicia.
Dona María de la Concepción Palacios de Bolívar era, según las crónicas de la época, una mujer de porte distinguido, fina y delicada, como la de los lirios avilenos. Porte gentil silueta, aristocrática y un aire indefinible que la distingue entre todas las de su rango, ojos humildes, grandes y negro de suave fulgor, a la sombra de largas pestañas, ojos candorosos. Boca de dulzura y de gracia, donde es luz la sonrisa, la bondad miel y música el acento. Tez de blancura alabastrina, con esa palidez de buen tono de las jóvenes principales, criadas en el recogimiento de las viejas casonas coloniales.
Ambos tuvieron cinco hijos, tres hembras y dos varones, todos nacidos en Caracas: la primogénita, María Antonia, nacida en 1.777; Juana María, el 21 de Mayo de 1.779; Juan Vicente, en 1.781; Simón Antonio de la santísima Trinidad (El Libertador) el 24 de Julio de 1.783 y María del Carmen quien murió al nacer.
Antecedentes de la Caracas del aquel entonces
La cuna de Bolívar es Caracas, en los suburbios son las casas de tierra y caña entre horcones de resistente madera del país, de un solo piso por temor a los terremotos.
Sembraban en las casas palmeras, acacias, naranjas, tamarindos, cotoperies y guayabas.
Las calles eran rectilíneas, no muy angostas ni muy anchas, cortadas en ángulo recto por calles perpendiculares. Las plazas son anchas, las fuentes lozanas.
La ciudad esta llena de iglesias y de conventos. Los religiosos se dedican a civilizar, existen frailes jacobinos capuchinos andaluces y aragoneses, jesuitas.
En esos tiempos se media la importancia de una ciudad por el numero de claustros religiosos que tenía. El numero de monjas era de 2189 y de religiosos era un numero mucho mayor.
En los barrios ricos algunas casas tienen un escudo señorial, el orgullo del linaje.
Se era noble por comprar la hidalguía y un titulo porque se recibe la nobleza en premio a los servicios al Estado, defensa del país contra piratas, extranjeros o contra las sublevaciones internas, reducción de indígenas o fundación de ciudades.
Como toda la América española se divide en castas y esta separación es demasiada rigurosa.
Los que no son de raza blanca se les denomina pardos, para ser blanco hay que probar la limpieza de sangre.
Ningún blanco por pobre que sea ejerce trabajos mecánicos. Un blanco español y sobretodo si es criollo se cree deshonrado si debe subsistir con el sudor de su frente.
La sociedad colonial se divide en:
• Los españoles que ejercen los altos cargos de gobierno, el comercio y la Iglesia.
• Los criollos ejercen funciones secundarias de gobierno, son médicos, abogados, propietarios de haciendas, militares de no muy alta graduación.
• Los pardos ejercen los oficios de artesanos.
• Los indios los verdaderos dueños del país son libres ya que las leyes los consideran menores de edad como por ejemplo la Ley de Indias.
• Los eslavos negros que si son los trabajadores sin sueldos y son tratados como bestias humanas.

En esta sociedad existen una gran rivalidad entre los blancos españoles y los blancos criollos que son los hijos de aquellos nacido en América.
Con estos se da la oligarquía mantuana, existía lujo en sus casas, refinamiento en sus mujeres, su vida social era muy cerrada para aquellos que no pertenecían a su circulo.
Daban tertulias, reuniones llenas de cortesías, donde se oía música, se leían libros.
Los blancos criollos son casi feudales, dueños de numerosos esclavos y estos se ponen de parte de su señor a quien pertenecen en alma, vida y corazón.

Nacimiento de simón bolívar
Caracas amaneció nublada. No se veía el Ávila ni las lomas del Alto Hatillo. De pronto comenzó a llover torrencialmente. Fuertes goterones de agua repicaban sin cesar sobre los techos rojos de las casas. Las calles empedradas se llenaron de charcos. Las acercas estaban desiertas. Las quebradas circundantes arrastraban las ramas y troncos que obstruían su cause. Caracas seguía nublada. Todo el Valle permanecía en silencio. De vez en cuando tronaba. Solamente en una casa aristocrática del centro junto a la plaza de San Jacinto, había ambiente de alegría y cuchicheo.
Poco después de mediodía se abrió la puerta principal y salió corriendo de adentro el mensajero se iba deteniendo en todos los portones de la calle y a gritos comunicaba a los residentes la gran noticia del día ¡A la familia Bolívar le ha nacido un niño! Horas más tarde escampó: salió el Sol de Julio. Caracas se vistió de luces y fiestas. La mansión Bolívar se llenó de gente. Toda la ciudad quería felicitar al Coronel Juan Vicente Bolívar y Doña Concepción Palacios. El 24 de Julio de 1.783 marcaría el calendario de la historia un comienzo trascendental. Nació Bolívar
Al momento de nacer Bolívar Niño, su madre padecía secuelas de una tuberculosis que le impidió amamantarlo; para fortuna del destino de América, la vecina Inés Mancebo de Miyares, de origen cubano, recién había dado a luz, y pudo compartir su leche materna con “Simoncito”, como cariñosamente lo llamaban los esclavos, mientras llegaba de la hacienda de San Mateo, una vigorosa esclava de nombre Hipólita, de treinta años, que estaba próxima a dar a Luz, y que se convertiría en la nodriza del Libertador…
Años más tarde escribirá Bolívar:
“Fue ella la que en mis primeros meses me arrulló en su seno… mi antigua y digna amiga, la señora Mancebo de Miyares que, en mis primeros días, me dio de mamar… Qué más recomendación para quien sabe amar y agradecer..?”

Su bautizo
El 30 de Julio de 1.783, la señorial Casona de San Jacinto en Caracas, residencia de la familia Bolívar, está de fiesta. Se bautiza ese día el nuevo hijo, nacido hace apenas 6 días antes, el 24 de Julio. Como padrino del niño está su abuelo materno: Don Feliciano Palacios y Sojo, y oficia con licencia como sacerdote, el primo Jerez de Aristiguieta. La ceremonia se efectúa en la Catedral en la Capilla de la Santísima Trinidad, propiedad de la familia Bolívar. El niño iba a llamarse Pedro José Antonio de la Santísima Trinidad; pero al momento de ponerle el agua que borra el pecado original, el canónigo Jerez de Aristiguieda le cambió el nombre de Pedro por el de Simón.
Al regresar al templo de la Casona de San Jacinto, el padre del niño. Don Juan Vicente Bolívar, se entera de lo ocurrido y le pregunta al Canónigo:
¿Por qué has hecho ese cambio Juan Félix?
No se como explicártelo, pero he sentido una voz interior, un extraño presentimiento, una inspiración venida seguramente de lo alto, que me ha dicho que ese niño será, andando el tiempo. "El Simón Macabeo de las Américas".
La negra Hipólita se dedicará por completo al cuidado de Bolívar, Ella lo alimentaba, bañaba, vestía, le enseñará sus primeras palabras y con ella dio sus primeros pasos. Hipólita criará a Bolívar como si fuera su propio hijo. Fue todo un afecto de madre, que el propio Libertador reconocerá años después
El cariño de bolívar por la negra Hipólita
El cariño de Bolívar por su nodriza proviene desde el momento mismo de su niñez, cuando su madre, al caer enferma tuvo que llamar a alguien para que le ayudara en la crianza del menor de los hijos del matrimonio Bolívar.

Luego de que los padres de Bolívar mueren la Negra Hipólita lo cuida, le da su cariño y lo ayuda a crecer, formándolo como un hombre de bien, con determinación, ideas propias y un gran ingenio con el que contaba en todo momento a lo largo de su vida.

Bolívar escribió una carta a su hermana y en ella incluyó varias líneas dedicadas a aquella mujer tan especial:

"Te mando una carta de mi madre Hipólita le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre que ella"

Bolívar nunca olvidaría a la que consideró su segunda madre, y en 1821 le concedió a ella y al resto de sus esclavos la libertad, luego de haber ganado la Batalla de Carabobo.
Infancia de Simón Bolívar
Bolívar Niño era fantasioso, extrovertido, alegre y juguetón. Por ser el menor de la casa, era el consentido de los esclavos, con los cuales compartía muchas horas del día. Ese acercamiento con la esclavitud, sembró en él ese sentimiento de afinidad, justicia, solidaridad e igualdad entre los hombres, por el cual vivió y lucho hasta la muerte. Desde tempranas horas de la mañana, Bolívar Niño atormentaba a todos los presentes, recorriendo los largos pasillos coloniales con su caballo improvisado en una escoba de espiga de trigo, y una corta espada de madera que le fabricó un fiel esclavo. Desde niño, Simón Bolívar ya se perfilaba como el intrépido guerrero, que con su inseparable espada, le quitará a España los cinco reinos más importantes en el Nuevo Mundo
En la Caracas colonial cuya población no sobrepasaba unos treinta mil habitantes, Simoncito creció como todos los niños de su rango social; mecido en los brazos de una esclava negra llamada Hipólita.
Su nodriza, es quien amaba como a una segunda madre, acompañando a sus padres en sus oficios religiosos, jugando con otros niños de su edad en el patio perfumado de granadas de su casa natal y recibiendo las enseñanzas de sus primeros maestros.
Los Valles de Aragua eran entonces las tierras más fértiles de Venezuela. Allí en la pequeña población de San Mateo, la familia Bolívar poseía una hacienda. Los cuatro hermanos solían viajar ha ella de vez en cuando. Les gustaba ver como cantaban en los terneros o fiestas patronales.
Juan Vicente Bolívar y Ponce, padre de el Libertador, murió el 19 de Enero de 1.786, a la edad de 60 años para ese entonces, él era un jovenzuelo de 7 años vestido de raso verde y encajes, que miraba fríamente, cansadamente tal vez; a las señoras y a los caballeros que iban y venían por entre las grandes cortinas de seda, por los gabinetes de caoba o bajo los árboles del patio. Entre aquel rebullir de figuras de vez en cuando los ojos del niño se posaban en su madre, vestida de seda negra, pálida, bonita y siempre un poco enferma.
Cuando cumplió los siete años, el obispo de Caracas, según la costumbre católica, le administró la confirmación, simon, hablaba de los innumerables regalos que recibió ese día, los cuales compartía con sus hermanos. Bolívar Niño se mostraba fogoso, entusiasta, indómito, y se enfurecía con facilidad sin hacer caso de los regaños. Era un niño rebelde.
En ese año es cuando Simón conquistó su primer caballo y los que le rodeaban se maravillaron viendo como se tenía en la silla. Durante cuarenta años, casi hasta su muerte los caballos acompañaron la vida de Bolívar, y su esposa Maria de la Concepción Palacios de Bolívar, falleció después el 6 de Julio de 1.792, a la temprana edad de 34 años. De consiguiente, Simón Bolívar tenía apenas dos años y medio de edad cuando perdió a su padre y 9 cuando quedó huérfano al perder también a su Madre.
Simón a pesar de ser el menor siempre era líder o cabecilla. Preferiría irse con los esclavos y mestizos que trabajaban en la plantación, con ellos se bañaba en el río y con ellos jugaba al trompo y subía a los árboles, allí también aprendió a montar a caballo. A los 8 años tenía ya fama de ser estupendo jinete.
Pero a pesar de estos respiraderos la infancia de Simón fue muy dolorosa. Un día, estando en Caracas la Mamá se pone muy triste, Los niños reciben orden de no alborotar en casa. Se entornan las ventanas, El médico de la familia va diariamente para tratar la enfermedad del Papá, María Antonia la mayor lo comprende antes que los otros, Papá está muriendo dice en voz bajita a los demás hermanos.
Toda la familia se vistió de lutos, Los numerosos amigos y parientes desfilaron antes del féretro, Doña Concepción reunió a los cuatro hijos, los besó en silencio y luego con lágrimas muy limpias en los ojos les dice:
Papá ha muerto. Papá ha ido al cielo. Desde ahora yo sabré darles el cariño de su ausencia.
Quizá el pequeño Simón no logra entender la muerte de su padre apenas tenía 3 años.
Don Feliciano Palacios, padre de Doña María de la Concepción queda como tutor de los niños, pero murió al año siguiente, después de la muerte del abuelo Simón quedó bajo el cuidado de su tío Carlos Palacios, quien se hace cargo de el y sus hermanos, El ambiente familiar termina desmoronándose con el casamiento de sus hermanas y la salida de Juan Vicente al cargo de otro tutor.
Este cambio de ambiente influye sobre Simón, quien al poco tiempo huyó de la casa del tío y pretendió vivir en la casa de su hermana María Antonia. En aquel entonces, Simón Rodríguez era maestro de Bolívar en esta escuela y don Carlos, pensaba enviarle a vivir con él porque no podía atenderlo personalmente y las protestas de su sobrina María Antonia sobre la educación y atenciones que recibía su hermano eran frecuentes.
Ante la perspectiva de vivir con su maestro, Simón escapó de la casa de su tío el 23 de julio de 1795, para refugiarse en la de su hermana María Antonia, que ejerció su custodia temporal, hasta que se resolvió el litigio judicial en la Real Audiencia de Caracas que devolvió a don Carlos, la custodia de Simón.
Simón trató de resistirse pero fue sacado por la fuerza de casa de su hermana y llevado en volandas por un esclavo hasta la vivienda de su maestro.
Una vez allí, las condiciones en las que vivía con el maestro Rodríguez no eran las ideales, pues tenía que compartir el espacio con 20 personas en una casa no apta para ello, y por esto Simón escapó de allí un par de veces en las que terminó volviendo por orden de los tribunales. Entre su tutor y el matrimonio Clemente Bolívar; la pareja alegó todas las razones que le asistían a fin de que la Real Audiencia permitiera que el joven viniera con ellos, pero la Audiencia falló en favor del tío Carlos Palacios, y Simón debió obedecer, no sin antes dejar en claro su opinión sobre el hecho, la cual fue asentada en el expediente del juicio, dijo, entre otras cosas
Si a los esclavos se les permite cambiar de dueño cuando eran objeto de malos tratos, Por qué no se le permite a él vivir con la gente que más le agradaba; que el tribunal podía disponer de sus bienes, mas no de una persona.
A raíz de este incidente, el joven Simón ha sido confiado a Simón Rodríguez quien dirigía en esa época una escuela de primeras letras en Caracas. Pedagogo Liberal y excéntrico, de vasto pensamiento universalista, supo sembrar en el alma de su alumno el germen de las ideas nuevas "Usted formó mi corazón para la libertad, para la grandeza, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló; escribió Bolívar a su maestro Rodríguez muchos años más tarde. Otros de sus profesores que el célebre Andrés Bello, conocido como el maestro de América y el más grande humanista del continente.
A los 14 años, Simón ingresó con el rango de Cadete en el batallón de milicias de Blancos de los Valles de Aragua, y un año más tarde era ascendido a Sub Teniente. Su hoja de sus vicios rezaba entonces: “Valor: conocido: aplicación sobresaliente” pero no será nunca militar de escuela. El lo será de todas y su arte de la guerra, a pesar de todos los manuales que había leído y asimilado saldrá más bien del fulgor de su genio de su constancia de sus cualidades de caudillo excepcional que conducirá a la victoria a las multitudes enardecidas por su verbo, por su patriotismo y por su amor a la libertad.

El Niño Simon
El Pequeño Bolívar se diferenció de todas las castas, desde pequeño amó a todos sus semejantes, escuchaba, reía, compartía, era amigable, siendo desde niño polifacético. Desde gustarle una buena música hasta compartir la vida con los esclavos de su padre.
Nunca sintió diferencia, era un niño que corría y sin duda cuantas travesuras hacia. El se dio cuenta la diferencia entre las casas de los mantuanos con la de las clases más desprotegidas.
Con sus hermanitos gozaba de la libertad de correr por los grandes corredores de su casa y disfrutaba de los regalos extravagantes de su tío Esteban; hermano de su madre y próximo padrino de confirmación. El pequeño Bolívar era un niño inquietante, fascinante, impetuoso, travieso, no le gustaba que fuera duros con él y hasta cierto momento era respondón. Tomaba decisiones, solía correr con sus hermanos y amiguitos siempre dirigiéndolos en los juegos que inventaba.
Le encantaba la naturaleza, teniendo para su cuidado la negra Matea que tenía un arduo trabajo al seguir al travieso niño tratando de que se aquietara.
El chiquillo sentía un gran amor por otra negra llamada Hipólita que era la que se había encargado de amamantarlo y de vigilar sus primeros movimientos debido a la penosa enfermedad que ya en esa época se le manifestaba a su madre.
Con las negras Hipólita y Matea compartió sus tristezas, sus alegrías, aprendió lo que era la vida de los esclavos comprendiendo el sufrimiento de los demás. Pensándolo en silencio y al pasar los años lo compartiría con otro negro que no era esclavo, sino Presidente de una nación soberana como fue el presidente Petión, que lo ayudaría para dar la libertad de Venezuela.
Nuestro pequeño amigo Bolívar sabía de donde provenía, conocía la importancia de su familia pero el siempre fue sencillo y sensible siendo tan observador que le llamaba la atención en su casa el mundo de servidumbre y esclavos pero siempre había un gesto de cariño para con ellos, corría en su sangre la bondad y la necesidad que todos estuvieran bien, desde su negra Matea hasta sus tíos los Palacios.
El era tan diferente a la sociedad de los criollos que demostraban su gran soberbia, el niño trasmitía la sencillez y hasta a veces le inquieto el comportamiento de sus iguales al ver el desprecio con que miraban a los que no eran de su clase.
Simón empieza a leer y a escribir y hacia muchas preguntas cuando algo le llamaba la atención.
Le gusta el olor al campo a las flores, desarrolla toda su sensibilidad y se queda en silencio en los miles de pensamientos que le podían pasar por esa cabecita.
Adora los caballos y se dice que pasaba el tiempo con muchos muchachos que no eran de su clase, se cree que eso desarrollo en el pequeño las ganas de luchar por los pobres.
El pequeño Simoncito era un niño menudo de no muy alta estatura, pero lo que le faltaba de cuerpo lo compensaba con su gran energía y su espíritu.
Su pelo negro, de nariz perfilada, de ojos azabaches penetrantes, sus manitas pequeñas que acariciaban a su madre y a las negras Matea e Hipólita.
Nunca pensaría que serían las recias que conducirían en un futuro a parte de la América a la libertad.
Sus piecesitos tan pequeñitos nunca se imaginaron que iban a recorrer tantas tierras, caminos y ríos, tenía nuestro amiguito una sonrisa que causaba simpatía.
Las comodidades del hogar paterno no le impedían al niño sentir los latidos del corazón del pueblo venezolano, que sonaban con amor en el pecho de la negra esclava Hipólita.
La negra Matea le trasmitió el amor por su pueblo, el dolor por la esclavitud, la tristeza de sus amiguitos negros y le dio toda clase de cuidados, cariños y mimos
Fue un niño que desde muy temprana edad se caracterizo por su espíritu rebelde por esto su madre doña Concepción le puso en manos de Don Miguel Sáenz, hombre autoritario, que aunque contaba con treinta y cuatro años era un hombre demasiado severo e intransigente poco proclive a tratar con niños y el menos apropiado para entender el carácter de el infante.
Además la casa del Licenciado no era a lo que el pequeño estaba acostumbrado como la casa de San Jacinto, con su patio de granados, sus fuentes donde el jugaba con su hermano Juan Vicente con barquitos de papel. Quizás el niño añoraba sus hermanos, jugar con ellos, corre y planificar travesuras
Añoraría los cuentos de la negra Hipólita, sus cuidados, sería para el muy duro encontrarse en la casa del Licenciado.
En ella no hay otros niños, reina un silencio sepulcral, eso para el es el peor de los castigos.
Al Licenciado Sáenz más le preocupaba sus pleitos judiciales y su carrera, pero acepto sin ningún entusiasmo el encargo de la madre de Bolívar de disciplinar al rebelde muchacho.
El mentor se dedico a hacer que el niño le tuviera temor, el traslado de el chiquillo a la casa del Licenciado no trajo ningún resultado. Existen varias anécdotas del muchacho con el severo maestro, anécdotas que describen por si solas las relaciones pésimas entre el pupilo y su mentor. El pequeño Bolívar trato de amargar la vida hasta ese momento tranquila del Licenciado. Un día mientras almorzaban el impertinente chico se mezclo en la conversación que mantenía Sáenz con sus invitados.
“¡Cállese usted y no abra la boca!”
Lo regaño molesto el abogado.
El niño dejo de pronto de comer.
“¿Por qué no come ¿ “
Le pregunto furioso el Licenciado.
“Porque usted me dijo que no abriera la boca”
Contesto el niño con insolencia.
Una vez lo llamo Sáenz
“barrilito de pólvora”
y Simón le respondió:
“Tenga cuidado, no se me acerque, puedo estallar.”
Otra anécdota cuenta que el Licenciado montado en un caballo pura sangre y el niño en un burro se dirigen a un sitio y el primero se burla con desprecio del segundo y le dice:
“Me temo que usted nunca llegara a ser un buen jinete”
El pequeño molesto por la burla responde:
“¿Cómo voy a ser un buen jinete, montado en un burro demasiado débil para cargar leña?”
Estas escenas de enfrentamientos entre el futuro Libertador y el abogado convencieron a Sáenz la inutilidad de modificar el carácter de su pupilo devolviéndoselo a su madre Doña Concepción.
La atribulada dama decide junto a su Don Feliciano Palacios colocarlo bajo la dirección de los mejores maestros de Caracas, el Padre Andujar, Don Guillermo Pelgron, el doctor Vides y Don Andrés Bello ligeramente mayor que él y que lo juzga con hostilidad que ni siquiera los hecho gloriosos que posterior acometiera su discípulo lograron eliminar la mala opinión que tenía de él.
Ellos juzgaron de la peor manera al perturbador infante por su falta de atención, su nerviosismo, su carácter reacio a someterse a ninguna disciplina y todos llegaron a la conclusión que de el no podía esperarse nada bueno.

Anécdotas del niño Simon
Simoncito fue pequeño. Hizo caballos de leños y sobre ellos jineteó.
Una vez tuvo ¡cinco años! usó calzones de paño y botines de tacón.
Mordía guayabas, duraznos y cabalgaba en un asno tras Don Miguel José Sanz.
Tenía tan corta estatura que se treparía en zancos para hacer ciertas diabluras.
Una vez en la casona, cinco jaulitas ¡muy monas! tenía doña Concepción. El diablillo abrió las puertas, volaron los pajaritos.

Educación de bolívar
La formación educativa de Bolívar fue bastante informal, considerando que no fue un alumno regular que cursara estudios desde la educación elemental hasta la universidad. Al igual que otros muchos ricos y bien educados criollos, él recibió instrucción de tutores privados en su propia casa. Solamente durante cuatro periodos en su niñez asistió a una escuela pública y vivió en la casa de su preceptor Simón Rodríguez.
De acuerdo con su propio testimonio, su educación fue lo mejor que una persona de su rango podía adquirir en su patria para este entonces. En una conocida carta enviada al General Santander, Bolívar ofreció uno de los más claros testimonios sobre su temprana formación. En esa carta, Bolívar trataba de desautorizar a un detactor suyo llamado Molíiens, cuyo testimonio calificó de injusto y falso.
Claros testimonios sobre su temprana formación. En esa carta, Bolívar trataba de desautorizar a un detactor suyo llamado Molíiens, cuyo testimonio calificó de injusto y falso.
El Libertador afirmó en la carta que no era verdad que su educación fuese descuidada, pues su madre y toda su familia hicieron lo posible para que tuviese la formación apropiada y para ello contrataron los mejores maestros del país.
En esta misma carta, el agrega que Simón Rodríguez, le enseñó a leer y a escribir, que Andrés Bello le instruyó en el arte de la composición y en geografía, y el padre Andujar un intelectual admirado por Humboldt le enseñó matemática en una academia diseñada especialmente.
Después dice Bolívar, fue enviado a Europa a estudiar idiomas extranjeros y a asistir a la Academia de San Fernando, en Madrid, para mejorar su aprendizaje de matemática.
Allí en Madrid también tomó lecciones de esgrima, danza y equitación. Finalmente en un significativo pasaje, el reconoció su deuda intelectual con la ilustración Fran La formación educativa de Bolívar fue bastante informal, considerando que no fue un alumno regular que cursara estudios desde la educación elemental hasta la universidad.
Al igual que otros muchos ricos y bien educados criollos, él recibió instrucción de tutores privados en su propia casa. Solamente durante cuatro periodos en su niñez asistió a una escuela pública y vivió en la casa de su preceptor Simón Rodríguez. De acuerdo con su propio testimonio, su educación fue lo mejor que una persona de su rango podía adquirir en su patria para este entonces.

"Es verdad que yo no he aprendido la filosofía de Aristóteles ni los códigos del crimen y del error, pero el señor Molliens no ha ido tan profundo como yo en el estudio de Locke, Condillac, Buifon, Helvetius, Montesquieu, Mably y los clásicos de la antigüedad, sean los filósofos, historiadores, oradores o los poetas; así como los clásicos modernos de España, Francia, Italia y algunos de Inglaterra.



Sus maestros
Entre los maestros del Libertador, la historia recoge los nombres de José Antonio Negrete, Guillermo Pelgrón, el padre Andujar, Miguel José Sanz, Andrés Bello y Simón Rodríguez.
El Licenciado Miguel José Sanz, hombre de vastos conocimientos y crítico del sistema educativo de la época, tuvo a su cargo durante varios años la educación del joven le fue encomendada a Don Simón Rodríguez. En su discurso del 15 de Febrero de 1.819, planteó el Libertador "La educación popular desde ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso "Moral y Luces son los polos de una República"; "Moral y Luces son nuestras primeras necesidades"
No cabe la menor duda que la mejor síntesis que hizo Bolívar sobre este aspecto fue la parte de su discurso de Angostura donde recomendó la formación del Poder Moral como cuarto Poder Público, necesario para formar los hombres virtuosos que emanen a su patria, sus leyes y sus magistrados. La idea del poder moral como supremo rector de la moralidad pública, la juventud, la educación y la imprenta (que para entonces era el único medio de comunicación social), puede entenderse como una política de estado fundamental para una República que no poseía las tradiciones políticas democráticas y que sólo había conocidos trescientos años de duro coloniaje y despotismo.
En ese sentido, el objetivo central de las cámaras de Moral y de educación, partes de ese cuarto poder propuesto, tenían un elevado papel pedagógico de formación cívica.
En general, podemos decir que Bolívar era un entusiasta defensor de la educación para todos los ciudadanos. Creía que de esa manera éstas lograban adquirir las virtudes necesarias para vivir civilizadamente.
Por ello, a lo largo de toda su actuación como gobernante estimuló la formación de nuevas escuelas para niños y para niñas, dotándolas de ventas que antes pertenecían a los conventos y otros bienes de la iglesia.
Los maestros de bolívar
1. Francisco A Carrasco
2. Fernando Vides
3. José Antonio Negrete
4. Guillermo Pelgron
5. Padre Andujar
6. Simón Rodríguez
7. Andrés Bello
8. Alejandro Humboldt
9. Francisco Utariz
10. Pedro Palacios y Sojo, (Padre Sojo)


Entre sus maestros más influyentes se destacan Padre Sojo, Simón Rodríguez, Andrés Bello y el Fray Francisco de Andújar.
Simón Rodríguez
Simón Rodríguez nació en Caracas el 28 de octubre de 1769. El primer encuentro con el niño Simón Bolívar se produjo cuando Feliciano Palacios, abuelo del Libertador, lo contrata para que se encargue de la educación del nieto. En su escuela, Simón Rodríguez tenía 114 alumnos, de los cuales 40 estudiaban gratis. Su manera de enseñar era diferente a la tradicional le gustaba salir con sus estudiantes por el campo, para estar más cerca de la naturaleza. De este gran maestro aprendió Bolívar a amar la libertad. Así se lo expresó el Libertador en 1824:

"Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso".


A los siete años la madre y el abuelo tutor Don Feliciano Palacios le buscan para que lo eduque y dome ese carácter tan rebelde del niño a Don Simón Rodríguez, maestro de 25 años.
Las enseñanzas de Rodríguez fueron basadas en el libro “Emilio” de Jacobo Roousseau, todo su trabajo estuvo inspirado en el conocimiento que había obtenido a través de la lectura del filosofo francés.
No le hablo al infante ni de obligaciones, ni de tareas, ni de lecciones, no le puso horarios. Hablo con el, se intereso por sus amigos, por sus juegos, por sus problemas.
Participo en sus esparcimientos, dialogaban sobre las pequeñas anécdotas de la vida diaria.
Simón Rodríguez se convirtió en su amigo y Bolívar sintió ahora si que alguien realmente lo comprendía y lo quería.
En la Hacienda de San Mateo se sometieron a largas caminatas y a duros ejercicios físicos para que el niño fortaleciera su cuerpo y también su espíritu. Lo enseño a montar a caballo y a manejar el lazo y así lo preparo para las difíciles tareas que en un futuro cuando fuera Libertador le tocaría realizar.
Simón Rodríguez forjo un carácter y a la vez fijo en el espíritu del pequeñuelo el pensamiento de la Revolución Francesa.
Las enseñanzas dadas por el maestro eran en cualquier momento, en la casa, o al aire libre, en contacto con la naturaleza y así las instrucciones van entrando en el alma del mozuelo. El objetivo principal del pedagogo era poner al discípulo en contacto con la naturaleza y que de esa manera se sintiera parte de ella y el resultado fue satisfactorio ya que Bolívar fue realmente “el Emilio Americano”.
Quizás es el primer hombre que fue educado para ser una persona libre. Como se educa un Príncipe para ser Rey así fue educado el pequeño Bolívar, fue educado para ser libre aunque él exagero bastante ya que resulto El Libertador.
Andrés Bello Andrés Bello nació en Caracas el 29 de noviembre de 1781. Sus padres fueron Bartolomé Bello y Ana Antonia López.
Su labor de profesor se inició en Caracas. Comenzó dando clases particulares, siendo uno de sus alumnos Simón Bolívar, a quien le enseñó Literatura y Geografía. Andrés Bello, apenas dos años mayor que el Libertador, le enseñó primeras letras, aunque no logró adelantos en ortografía. Este hombre de gran formación humanista, fue el primer venezolano de su tiempo que podía leer a la perfección los diarios ingleses que llegaban a Caracas.
Siendo profesor defendió la enseñanza del latín y publicó su "Gramática Latina". Fue ferviente partidario de la enseñanza primaria. En una oportunidad dijo: "Creo urgente el fomento de la enseñanza literaria y científica. La instrucción primaria no se defiende sino donde han florecido de antemano las ciencias y las letras". Cuestión que transmitió a Bolívar, quien en los años posteriores fue divulgando la importancia de la educación para los pueblos.

Pedro Palacios y Sojo El 2 de febrero de 1739 fue bautizado en la iglesia parroquial de Chacao. Sus padres fueron Feliciano Palacios Gedler e Isabel Gil de Arratia. Sacerdote y músico, conocido como "el padre Sojo". Organizador de la enseñanza musical en Venezuela (1783). Tío abuelo del Libertador, pertenecía a una familia poseedora de grandes bienes de fortuna y gusto por las manifestaciones culturales, en especial por la música. Fray Francisco de Andujar Nace en la localidad de Andújar, España, en octubre 1760. Sus padres fueron Miguel Alonso Ravé, natural de Córdoba, y de María José de la Concepción Berdura de Andújar.
Misionero capuchino andaluz, fundador de una cátedra o academia de Matemáticas en Caracas e investigador de las ciencias naturales. Su nombre completo era Francisco de Paula Ravé y Berdura.Fue maestro de Simón Bolívar, asi como de José de la Cruz Limardo, quien lo menciona con gran respeto en sus Memorias.
En general, podemos decir que Bolívar era un entusiasta defensor de la educación para todos los ciudadanos. Creía que de esa manera éstas lograban adquirir las virtudes necesarias para vivir civilizadamente.

El Joven Cadete
Al cumplir catorce años fue enviado a las Milicias de Blancos de Aragua, escuela militar donde iban los jóvenes de la aristocracia criolla que querían pertenecer a los ejércitos del Rey.
La vida militar después de toda la preparación física y mental que le dio Rodríguez transcurrió tranquila. Ya los estudios no era un problema para el ya adolescente muchacho.
El en esta parte de su educación adquirió conocimientos sobre la vida militar, conoció la disciplina y desarrollo sus innatas condiciones para el mando.
Se formó en las bases de la estrategia para la guerra aunque en el futuro demostraría que era un militar nato y que más aprendió en la vida que en las aulas de la academia.
Al año de su ingreso recibe el titulo de Subteniente y se va a Caracas a lucir orgulloso su uniforme. El ambicionaría demostrar que los que lo criticaron no tenía razón, que el si iba a servir, les haría tragar esas palabras tan duras con las cuales se referían de él.
Al llegar a su sitio de nacimiento el ya joven Bolívar tiene 15 años, su cuerpo era pequeño, pero bien formado, con unos ojos negros de mirada profunda.
El circulo socia de su familia era muy grande y el jovencito los supo aprovechar. En esta época el adolescente conoce por primera vez el amor. Se enamora perdidamente de una de las musas Aristiguieta, muchachas famosas en la época por su belleza, pero pronto es desilusionado el efebo al darse cuenta que la muchacha no le correspondía. Esto dejo en Bolívar un amargo sabor a frustración. Estos periodos de la vida del futuro héroe le sirvió para conocer la realidad y darse cuenta que no todo lo que deseaba podía conseguirlo y que había que luchar mucho por alcanzar la metas. Viaje a Europa Palacios decidieron enviar al joven caraqueño a Madrid, la capital de España donde vivía su tío Esteban, don Carlos Palacios le mandaría dinero desde Caracas para sus gastos. El muchacho se emociono mucho ya que su sueño siempre había sido estar al lado de su tío Esteban que era con el que se llevaba mejor de todos los Palacios, además quería viajar a Europa. Partió en el barco “San Hidelfonso desde el puerto de La Guaira.
Lo acompaño un amigo, Esteban Escobar quién iba con una beca para estudiar en la Milicia de España. Estos dos amigos tan emocionados se preguntaban que les esperaba en la vida.
El capitán del barco amigo de los Bolívar intimó con el muchacho y quedo sorprendido por la clara inteligencia de él y opino que tendría un futuro brillante. Única apreciación sobre el joven positiva ya que él fue calumniado y juzgado de una forma cruel siempre por sus semejantes.
El viaje duro 24 días hasta México donde tuvieron que atrancar ya que en La Habana se libraban combates contra los piratas.
Bolívar quiso aprovechar para así conocer a la ciudad de México, contando con la autorización del capitán del barco. Fue recibido por el Oidor Aguirre que era amigo íntimo de los Palacios. A los muchachos les impresiono mucho México, la calidez de su gente, su magnifico paisaje. El jerarca español lo llevo a conocer los majestuosos templos y los fastuosos paisajes de la bella ciudad llena de monumentos y palacios que eran orgullo del gobierno español. Bolívar y su amigo disfrutaron tanto que se estuvieron un mes. Para Simón fue una gran aventura conocer a tanta gente importante, incluyendo a Miguel José de Azanza que era el Virrey desde 1798 a 1800. Llega a España el 5 de mayo de 1799, cuatro meses después de haber zarpado de Venezuela. A fin de ese año llega a Madrid a encontrarse con su tío Esteban, el corazón del mozo cantaba de alegría por la cercanía del tío preferido. Madrid Simon estaba asombrado por lo distinta que le parecía la capital de España a su lejana Caracas. La gente era diferente, transitaban por la calles con seriedad y elegancia. Por fin llega el encuentro con su tío Esteban, un abrazo une a tío y sobrino.
Esteban Palacios era un venezolano que había marchado a España en busca de nuevas oportunidades. Vivía en la casa de otro latinoamericano llamado Manuel Mallo que era el “favorito” de María Luisa de Parma, Reina de España.
Palacios tenía el cargo de Ministro del Tribunal de la Contaduría Mayor, cargo que le ofrecía una vida sin hacer nada llena de honores y distinciones.
Bolívar llega en los mejores momentos de Mallo, este lo recibe con cariño dándole apoyo y protección.
En esa casa él comprendió lo corrompido de la Corte y vio las tantas miserias que tenía el pueblo español.
Los reyes de España eran Carlos IV y María Luisa de Parma. Un mundo frívolo lleno de vanidad donde se demostraba un gran derroche de dinero y de lujo.
El palacio real era una soberbia edificación, que había sido hincada por Felipe II y terminada por Felipe V y Carlos III.
La edificación era bellísima pero había una gran descomposición moral por la gente que lo habitaba.
Vivió en Madrid Simón una vida fácil y llena de placeres junto a su tío y a su amigo.
El Pequeño Bolívar es puesto a estudiar. El tío Pedro parecía un chiquillo al hablar de todas las virtudes de su sobrino, contando todos sus avances.
En la frase completa que le escribía don Pedro a Carlos sobre la existencia que llevaba el joven Bolívar, decía:
“Este niño lo tiene Esteban muy aplicado y él sigue con gusto y exactitud el estudio de la lengua castellana, está muy ventajoso en el baile, la historia, en buenos libros y se le tiene preparado, el idioma francés y la matemática.”
Al tiempo con la llegada de su tío Pedro, Simón y Esteban Palacios se mudan a otra casa en la Calle de Los Jardines, pero no por eso se apartan de Mallo y son presentados a la Reina María Luisa. De estos tiempos hay una anécdota que retrata la buena relación que tenía el joven venezolano en la corte española. Una tarde jugaba el muchacho con el Príncipe al volante en presencia de la Reina Maria Luisa, en una acción del joven latinoamericano de habilidad, jugando golpea fuertemente al Príncipe, este muy molesto quiere detener el juego y su madre lo regaña obligándolo a seguir, años después el joven Bolívar le arrancaría una de las mas preciadas joyas de su corona.
De pronto la buena estrella de Mallo se eclipsa, la Reina vuelve a los brazos de su antiguo amante Godoy y este vengativo desata una gran persecución en contra del antiguo amor de María Luisa y sus amigos, Esteban Palacios es encarcelado en la cárcel de Monserrat y Pedro el otro tío de futuro héroe huye a Cádiz salvándose.
El muchacho queda solo en esa gran ciudad, en ese momento es cuando el Marqués de Ustariz lo toma bajo su cargo.
Este señor era un hombre de edad, de porte distinguido y un gran intelectual, poseedor de una cultura maravillosa.
Las lecciones con Ustariz eran fuertes, de arduo estudio, eran de nivel universitario.
Este buen hombre fue el que empapo a Simoncito en las ideas más actuales y lo enseño a beber de los grandes clásicos antiguos y modernos de la literatura. Sembró en el joven la necesidad del saber.
Comenzó este una vida nueva alejada del lujo y los placeres que ya había vivido junto a Mallo y a sus tíos. Empezó a leer los Enciclopedistas franceses y contrato a los maestros que el Marqués le recomendó.
El muchacho se educaba con avidez y en esa casa aprendió lo que le faltaba para que su alma fuera atraída por los principios de libertad e igualdad que ya recorrían vertiginosos por el viejo y el nuevo mundo.
El incidente con las joyas
Una mañana, Simón Bolívar paseaba como otras veces montado en su soberbio caballo. Iba a cruzar la puerta de Toledo cuando varios alguaciles le dieron el alto y diciendo que cumplían órdenes del Ministro de Finanzas, se dispusieron a registrarle. El motivo, según decían, era que estaba prohibido por entonces el uso excesivo de joyas, especialmente de diamantes y Simón Bolívar, que aquel día, como casi siempre, vestía su uniforme de la Milicia venezolana, lucía en los blancos puños de su camisa unos soberbios gemelos de diamantes. Le dijeron que aquello significaba una ostentación indebida y contra la ley.
-Nunca he visto que se reprendiera a nadie por esta causa –
replicó Simón, creyendo que semejante trato era debido a su condición de criollo.-La ley existe, señor, y nosotros cumplimos órdenes del señor ministro -repitieron los alguaciles-.
Debemos registraros.-De ningún modo consentiré semejante ultraje. Me niego a ser registrado, y defenderé mi derecho aunque deba hacer uso de la espada –
Exclamó con voz altiva el orgulloso joven, a la vez que desenvainaba la espada y se ponía en guardia contra los alguaciles.
El resultado de este incidente hubiera sido de lo más desagradable, a juzgar por el cariz que tomaba, de no ser por la providencial llegada al lugar del suceso de varios amigos influyentes de Simón que resolvieron el caso de la mejor manera. Desde luego, entre los que habían presenciado el hecho se levantó un murmullo de admiración hacia aquel jovencísimo y elegante venezolano que se había atrevido a desafiar él solo a un grupo de alguaciles armados. Los auténticos motivos de aquel atropello del que fue objeto Bolívar nunca se han sabido.

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